Por Wilfredo Mendoza Nogales
Boliviano, médico cirujano e hincha de Atlético
Lo de Jairo Castillo me pareció despiadado sobre todo porque, más allá de su bajo rendimiento, es un hombre que trabaja. Pero no sólo pasa en la cancha: sufrí por el solo hecho de ser boliviano en la universidad, en el trabajo y en el Monumental. Cuando insultan con la palabra "boliviano", siento impotencia. En la cancha escuché que a un rival de color le gritaron esclavo sólo por ser de raza negra.
Pero esto nació con la República y basta con decir que en la Argentina no hay negros y no los dejaron estar acá. Hablé con historiadores y me justifican diciendo que murieron en la Campaña del Desierto o con la tuberculosis, pero a la guerra no fueron familias enteras. Y la epidemia no es selectiva. Un equipo uruguayo no es tal si no tiene cinco negros en su plantel y están cruzando el Río de La Plata. Igual me siento parte de este bendito suelo que me dio un título y una familia.